Cuesta de enero ‘asfixia’ a familias
ZARZA AGUILERA
La llamada cuesta de enero no es un mito ni una exageración popular. Se trata de una realidad económica que, año con año, golpea el bolsillo de millones de familias mexicanas y repercute directamente en el comercio local.
Endeudamiento, falta de liquidez y aumento de precios se combinan en los primeros meses del año, generando un escenario complejo tanto para consumidores como para comerciantes.
De acuerdo con especialistas, líderes empresariales y comerciantes entrevistados en la región sureste de Coahuila, la cuesta de enero es, en palabras simples, “una cruda financiera” derivada de los excesos de consumo durante el periodo decembrino.
Una cruda que se arrastra desde noviembre
Alejandro Flores, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) Coahuila Sureste, explicó que el fenómeno no inicia en enero, sino desde semanas antes.
“El término de cuesta de enero lo hemos escuchado a través de los años en México, es muy común tenerlo presente. Se debe a la cruda financiera de los gastos excesivos que muchas familias hacen durante el periodo decembrino”, señaló.
El especialista recordó que el consumo comienza a elevarse desde noviembre con el Buen Fin, continúa en diciembre con las fiestas del periodo Guadalupe-Reyes —posadas, Navidad, Año Nuevo— y culmina el 6 de enero con el Día de Reyes.
Las cifras respaldan esta percepción. Flores detalló que, de acuerdo con datos de la Condusef, el gasto promedio por hogar durante la temporada decembrina pasó de 17 mil 500 pesos en 2023 a 20 mil pesos en 2025.
“Cuatro de cada diez pesos que se utilizan en diciembre vienen de deuda. En 2023 el endeudamiento era del 35%, y en 2025 ya subió al 40%”, explicó. A esto se suma un dato alarmante: el 62% de los mexicanos llegó a enero sin liquidez, un aumento significativo respecto al 55% registrado en 2023.
Enero, febrero y marzo: los meses más difíciles
Para el comercio establecido, el inicio del año representa una etapa crítica. Salvador Rodríguez Saade, director de CANACO Saltillo, explicó que la baja no se limita únicamente a enero.
“Después de la mejor temporada del año, que es diciembre, vienen enero, febrero y marzo, que son meses muy malos para la mayoría de los comercios. Diciembre representa hasta el 30% de la venta anual en algunos giros”, afirmó. Este 2025, el panorama se complicó aún más debido a un cierre de año por debajo de lo esperado.
“Tuvimos un diciembre muy malo. En lugar de incrementar, vendimos cerca de un 20% menos. Esperábamos alrededor de 12 mil 500 millones de pesos en derrama y no se alcanzó”, detalló.
Según estimaciones de la cámara, las ventas en enero también registran una caída cercana al 20%, lo que obliga a los negocios a implementar estrategias de supervivencia.
“Aprovechamos esta temporada para liquidar inventarios, recuperar efectivo y prepararnos para las temporadas buenas que inician en abril y mayo”, explicó Rodríguez Saade.
El centro histórico resiente el bache económico
En el corazón comercial de Saltillo, la situación no es distinta. Alan Duarte, presidente de los Comerciantes del Centro Histórico, reconoció que enero representa un golpe fuerte para la mayoría de los negocios.
“En enero sí atravesamos una situación difícil, entramos en un bache económico. Las ventas pueden bajar hasta un 60% en estas primeras semanas”, aseguró.
Aunque algunos giros como zapaterías, ópticas y papelerías se ven favorecidos por el regreso a clases, la mayoría enfrenta una reducción significativa en el flujo de clientes.
“Tratamos de mantener los empleos, no despedir gente, pero sí ajustarnos. Lo que más hacemos son promociones, descuentos en ropa de invierno y mover inventarios”, explicó.
Duarte hizo un llamado directo a la ciudadanía. “Invitamos a la gente a que consuma local, que visite el centro histórico. Aquí hay de todo y apoyar al comercio local ayuda a que la economía se mantenga”.
La visión desde los pequeños negocios
En el comercio minorista, la cuesta de enero se vive de manera distinta, pero igual de tangible. Diana Patricia Garza Correa, dueña de Outlet Chain Saltillo, con dos sucursales en la ciudad, explicó que la baja es normal, aunque manejable.
“Noviembre y diciembre fueron un boom, pero sí, la cuesta de enero se notó. El primero y dos de enero la gente ya no sale, ya gastó”, comentó. Sin embargo, destacó que los precios accesibles y la clientela constante ayudan a amortiguar el impacto.
“Nosotros manejamos ropa económica y de buena calidad, eso nos ayuda mucho. Ahorita tenemos 15% de descuento en ropa de invierno y 10% en lo demás”, explicó.
Una situación similar vive Brenda Sarahí Rodríguez Espinosa, dueña de la florería Qué Bonito, quien señaló que enero es un mes de preparación más que de ventas.
“Iniciamos el año muy tranquilo. Aprovechamos estos tiempos para surtir, acomodar y prepararnos para el 14 de febrero, que es nuestra fecha fuerte”, indicó.
Brenda también subrayó la importancia del consumo local frente a las grandes cadenas. “Que consuman en florerías locales, en lugar de comprar en tiendas grandes. Así apoyan a negocios de su colonia o del centro”, expresó.
Empeños y endeudamiento: el otro rostro de enero
Otro indicador claro del impacto económico es el aumento en la actividad de casas de empeño. Durante recorridos realizados en la región, empleados de estos establecimientos confirmaron que enero es uno de los meses con mayor afluencia.
Los artículos más empeñados son celulares, pantallas, consolas de videojuegos y aparatos electrónicos, y señalaron que muchas personas que retiraron prendas en diciembre regresan en enero para volver a empeñarlas, ante la falta de efectivo.
Educación financiera: la clave para romper el ciclo
Para Alejandro Flores, la solución de fondo no está en dejar de consumir, sino en hacerlo de manera responsable. “El principal error es gastar lo que no tenemos y endeudarnos para cosas que no son necesarias. Endeudarse no es malo, lo malo es hacerlo para consumo”, afirmó.
El presidente del IMEF insistió en la necesidad de una planeación financiera, llevar un presupuesto escrito, medir gastos y fomentar la cultura del ahorro y la inversión desde edades tempranas.
“El 70% de los mexicanos vive con estrés financiero. Si mejoramos la educación financiera desde la infancia, vamos a tener hogares más estables y un país más fuerte”, concluyó.
La cuesta de enero, coinciden especialistas y comerciantes, no es inevitable, pero sí predecible. La diferencia entre padecerla o superarla radica en la planeación, el consumo responsable y el apoyo al comercio local, que sigue siendo uno de los pilares de la economía regional.
