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31 de agosto de 2026
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Piden regular, no prohibir celulares en escuelas

Piden regular, no prohibir celulares en escuelas
  • agosto 31, 2026

GRUPO REGIÓN

Docentes de distintas regiones de Coahuila se pronunciaron a favor de regular el uso de teléfonos celulares dentro de las aulas para evitar distracciones, problemas de aprendizaje y casos de ciberbullying, pero coincidieron en que no debe existir una prohibición absoluta y plantearon excepciones por motivos de salud, seguridad, emergencias, necesidades educativas específicas y actividades pedagógicas.

Las opiniones fueron recabadas por Grupo Región a través de entrevistas directas en el contexto de la consulta convocada por el gobierno federal para los días 24 y 25 de agosto, durante la fase intensiva de los Consejos Técnicos Escolares, con el propósito de conocer la postura de más de un millón de docentes de educación básica sobre una eventual regulación del uso de dispositivos móviles en las escuelas del país.

En la región Carbonífera, Fernando García, director de la Escuela Primaria José María Morelos y Pavón de Nueva Rosita, consideró que el uso del celular debe depender de las circunstancias. Planteó permitirlo cuando un estudiante presente algún problema de salud y requiera comunicarse con sus padres, pero también destacó su potencial como herramienta educativa para realizar consultas, incluso durante la materia de inglés.

En Acuña, los docentes de secundaria Dalia Morán Zamarrón y Juan Carlos Solís Salazar respaldaron mantener restringidos los celulares dentro de las aulas y señalaron que existen reglamentos escolares en ese sentido que son conocidos y firmados por los padres al momento de la inscripción.

Ambos plantearon excepciones por emergencias, comunicación necesaria con los padres o administración de medicamentos y advirtieron que el uso inadecuado de los dispositivos ha generado grabaciones de docentes sin autorización, fotografías, memes y casos de ciberbullying. Aunque reconocieron su utilidad tecnológica, consideraron que los jóvenes los utilizan principalmente para redes sociales y otros fines ajenos al aprendizaje, por lo que destacaron también la responsabilidad de las familias en su regulación.

En Piedras Negras, Manuel González, docente de bachillerato, propuso enseñar a los estudiantes a utilizar el teléfono como una herramienta tecnológica, aprovechando funciones como calculadora, brújula, dictado y aplicaciones educativas, además de plataformas como TikTok para generar contenidos de aprendizaje.

Javier Hernández, docente y director de secundaria en ese municipio, respaldó la restricción porque puede favorecer la atención, la convivencia y el rendimiento académico, además de disminuir riesgos como el ciberbullying. Sin embargo, planteó una excepción para estudiantes con discapacidad o barreras para el aprendizaje, como alumnos con discapacidad visual que pueden apoyarse en funciones auditivas del dispositivo.

En Saltillo, el ingeniero Jesús Valdés, docente con amplia trayectoria, consideró que más que una prohibición aislada debe establecerse un reglamento en el que autoridades, padres de familia, maestros, directivos y estudiantes estén “en la misma jugada”. Advirtió que en preescolar, primaria y secundaria el celular puede convertirse principalmente en un distractor, pero consideró necesario permitirlo por razones de salud.

Elsa Castillo, directora de Jardín de Niños en la región Sureste, coincidió en que los menores no deberían llevar regularmente estos dispositivos al plantel porque distraen, pueden extraviarse y generan una responsabilidad adicional para los docentes, aunque consideró que deben existir excepciones ante emergencias o cuando el teléfono sea requerido para una actividad didáctica justificada.

En Torreón, Alejandro Doménico Espinoza, director de la Escuela Secundaria General número 11 “Salomón Issa Murra”, consideró que el celular puede utilizarse de manera controlada como herramienta de consulta, bajo supervisión del maestro, para después quedar nuevamente bajo resguardo de Prefectura hasta la salida. Advirtió, sin embargo, que también puede utilizarse para prácticas de ciberbullying y generar conflictos entre estudiantes.

Karla Soto, maestra de tercer grado de la Escuela Primaria “Luis Donaldo Colosio Murrieta”, turno matutino, también en Torreón, advirtió sobre los riesgos del acoso cibernético, pero destacó la utilidad del teléfono para que los padres mantengan comunicación con sus hijos por seguridad, principalmente ante emergencias o cuando las escuelas se encuentran en colonias o sectores conflictivos.

En Parras, el profesor Manuel López consideró que, aunque el celular puede convertirse en un distractor, muchos docentes también lo utilizan para realizar consultas y complementar actividades educativas, por lo que planteó aprovecharlo como una oportunidad para fortalecer el aprendizaje bajo reglas y supervisión dentro del salón.

 

Padres rechazan veto total a celulares; piden reglas en escuelas

Representantes de padres de familia en Coahuila coincidieron en regular, pero no prohibir totalmente, el uso de celulares, tabletas y otros dispositivos electrónicos en las escuelas, al considerar que pueden tener utilidad educativa y servir para situaciones de seguridad o emergencia, siempre que existan reglas claras para evitar distracciones, indisciplina y afectaciones al rendimiento académico.

La Unión Nacional de Padres de Familia en Coahuila y la Asociación Estatal de Padres de Familia plantearon establecer lineamientos que definan cuándo, cómo y para qué pueden utilizarse estos dispositivos, así como la responsabilidad que corresponde a estudiantes, docentes y familias.

Francisco Javier Mancillas, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia en Coahuila, señaló que los padres no están en contra de la tecnología, pues reconocen que puede convertirse en una herramienta útil para el aprendizaje cuando se emplea adecuadamente y con objetivos específicos.

Consideró necesario establecer protocolos de acuerdo con la edad y el nivel educativo, particularmente en secundaria y preparatoria, pero también con reglas específicas para primaria y preescolar.

Planteó que cada escuela cuente con lineamientos claros sobre celulares, tabletas y pantallas para evitar que se conviertan en distractores, pero sin llegar a una prohibición generalizada que impida aprovechar los beneficios que puede ofrecer la tecnología en el proceso educativo.

Por su parte, Itzel Fuentes, presidenta de la Asociación Estatal de Padres de Familia, se pronunció por una restricción mayor durante la jornada escolar, al advertir que el uso de celulares puede provocar distracciones, afectar el rendimiento académico y generar problemas de disciplina.

Reconoció que muchas familias entregan un teléfono a sus hijos por razones de seguridad y para mantener comunicación durante los trayectos entre la casa y la escuela; sin embargo, consideró que una vez dentro del plantel los dispositivos deberían permanecer resguardados.

Propuso que los reglamentos internos establezcan las condiciones de uso y las medidas aplicables cuando sean utilizados indebidamente, y que estos acuerdos sean conocidos y firmados por los padres de familia desde la inscripción.

Consideró que tampoco debe existir una prohibición absoluta para los docentes, debido a que pueden requerir los teléfonos para comunicarse con las familias, documentar actividades escolares o responder ante alguna emergencia.

Sostuvo que mantener un uso adecuado de los dispositivos electrónicos dentro de las escuelas no puede ser responsabilidad exclusiva de los maestros, sino una tarea compartida en la que los padres de familia también deben participar.

Aunque con distintos niveles de restricción, ambas organizaciones coinciden así en un punto central: mantener los beneficios educativos, de comunicación y seguridad de los dispositivos, pero bajo reglas que impidan que su utilización interfiera con el aprendizaje dentro de las aulas.

 

Prohibir celulares en escuelas no basta; pide Pronnif supervisión de padres

El uso de teléfonos celulares entre niñas, niños y adolescentes requiere reglas y límites, pero también supervisión y acompañamiento de madres, padres de familia y docentes, pues prohibir los dispositivos dentro de las escuelas no elimina los riesgos a los que los menores están expuestos en el entorno digital, señaló Liz Cantú, procuradora de la niñez en Cuatro Ciénegas.

Consideró que los celulares pueden ser herramientas útiles para la educación y la comunicación, pero advirtió que, sin acompañamiento de los adultos, pueden exponer a niñas, niños y adolescentes al ciberacoso, contacto con desconocidos, contenidos inapropiados para su edad y difusión de imágenes y datos personales, además del riesgo de generar una dependencia excesiva de estos dispositivos.

Respecto a su utilización dentro de las escuelas, consideró necesario establecer reglas y límites durante las clases para evitar que se conviertan en distractores. Señaló que los planteles pueden determinar restricciones u horarios específicos para su uso, siempre que las medidas respondan a objetivos educativos y de protección.

Advirtió que la prohibición por sí sola no solucionará el problema, debido a que niñas, niños y adolescentes continuarán teniendo acceso a teléfonos, redes sociales y otras tecnologías fuera de las aulas.

Consideró fundamental enseñar desde casa a utilizar los dispositivos de manera segura y responsable, con la participación conjunta de padres de familia, docentes, autoridades y los propios estudiantes.

Enfatizó que el objetivo no debe ser alejar completamente a las nuevas generaciones de la tecnología, sino proporcionarles herramientas para utilizarla adecuadamente, identificar situaciones de riesgo y reducir su exposición a peligros en el entorno digital.

(Con información de Laura Estrada, Emmanuel Moreno, Victor Barrón, Moisés Santiago, Zarza Aguilera, Erwin Morales, Raúl R. de Santiago y Ricardo Martínez)