Dobleces
Un adiós sospechoso
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
Con un marcado filopartidismo y rodeada de decisiones polémicas, la magistrada Mónica Soto, presentó su renuncia a la sala superior del Tribunal Electoral. Al menos sus últimos tres años de función jurisdiccional estuvieron marcados por una tendencia al partido en el poder y cargar resoluciones a favor de las cúpulas partidistas. Lo técnico fue arrollado por la agenda personal
En 22 meses en los que la magistrada Mónica Soto, presidió el tribunal electoral federal, llevó a los extremos de la simpatía con el poder político, las decisiones jurídicas que debía resolver de manera autónoma. En esta etapa, Felipe de la Mata y Felipe Fuentes se convirtieron en el grupo encargado de mangonear las decisiones electorales y asegurar un lugar, en la agenda electoral, para los próximos años. Acostumbrada a los retruécanos judiciales, ahora, deja el cargo sin justificar su renuncia con una “causa grave”. De nuevo, el uso de eufemismos y la narrativa del tema personal.
Deslumbrada por el llamado “tiempo de mujeres”, la todavía magistrada pretende dar un salto a la vida política desde su estado natal, Baja California Sur, ya que es una de las 17 entidades en las que se celebrarán elecciones el próximo año y no pretende quedarse como espectadora.
Su renuncia aunque carece de sustento, tiene más intenciones políticas que personales. Y es que ella se convirtió en una pieza clave para avalar la elección de la Reforma Judicial. En su momento expresó: “Sí existen acordeones. Pero eso no basta para anular el voto de más de 13 millones de personas”. Mientras sostenía en sus manos uno de los 3 mil 187 acordeones.
El antecedente está más que expuesto, previo a la elección de 2025, los integrantes del tribunal electoral federal, fueron tibios y distantes. Mónica Soto desmarcó al tribunal electoral del debate alrededor del Poder Judicial y los comicios se llevaron a cabo con múltiples fallas. El grupo de Mónica Soto, guardó silencio y lanzó respuestas en sentido contrario a lo que exigió el momento político.
Sin embargo, el daño interno al TEPJF fue impúdico.
A final de cuentas, a Mónica Soto y sus apoyadores no les importaron las pruebas del uso ilícito y sistemático de acordeones que generó inequidad y una contienda ilegal. Ya que ahora forman parte del mismo sistema político.
El TEPJF fue cuestionado, por las distorsiones en la época de Mónica Soto. Su historial carga con denuncias y acusaciones al interior del tribunal. Su cercanía con el poder, obnubiló los preceptos democráticos e inclinó su criterio hacia la parte que le dejó dividendos.
Al final, sus declaraciones se veían más apegadas al surrealismo político. En la polémica nacional respecto a la Reforma Judicial, las declaraciones de Mónica Soto fueron de una justificación banal, al cantinfleo. “El Poder Judicial de la Federación lo integra la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Consejo de la Judicatura, después se agregó al tribunal electoral, pertenecemos al Poder Judicial, pero la reforma judicial no aplica al tribunal electoral”. Con esa insensibilidad transitó Mónica Soto y a pesar de la lejanía que presume tendrá del tema electoral su naturaleza la regresa a una serie de intereses políticos que la rodean.
