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12 de agosto de 2026
Opinión

Convicciones

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  • agosto 12, 2026

El CJNG, Estados Unidos y la estrategia de seguridad  

Rubén Aguilar Valenzuela

 

El 22 de febrero de 2026, el Ejército abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y esta organización mantuvo la unidad en su estructura, su fuerza operativa, y organizó sin mayores problemas el relevo en el mando.

 

En versión de las autoridades de Estados Unidos, el nuevo líder la CJNG, a la que califica como Organización Terrorista Extranjera (FTO), por sus siglas en inglés, es Juan Carlos Valencia González, “Pelón”, que tiene nacionalidad mexicana y estadounidense.

 

La DEA reconoce que esta organización “mantiene su poderosa influencia mediante la violencia y la corrupción en México. Eso incluye a miembros dentro del gobierno mexicano, quienes protegen a los líderes del CJNG de la justicia y facilitan el narcotráfico, el lavado de dinero y la violencia”.

 

Y añade que “está persiguiendo con firmeza tanto al cártel como a los funcionarios gubernamentales responsables de la muerte de nuestros ciudadanos”, dan los nombres de los dirigentes del CJNG, a los que persigue y la recompensa que ofrece por ellos, pero no el de los funcionarios del actual gobierno a los que da seguimiento.

 

Por Juan Carlos Valencia González, “Pelón”, ofrece 25 millones de dólares; por Gonzalo Mendoza Gaytán, “Sapo”, 15 millones de dólares, y esa misma cantidad por Audias Flores Silva, “El Jardinero”, actualmente detenido en México, y Julio Alberto Castillo Rodríguez, “Chorro”, yerno de “Pelón”.

 

Y por Ricardo Ruiz Velasco, “Tripa”; Julio César Montero Pinzón, “El tarjetas”; Carlos André Rivera Varela, “La Firma”, ofrece 10 millones de dólares, y por Griselda Margarita Arredondo Pinzón, 2 millones de dólares. El total de las recompensas asciende a 100 millones de dólares.

 

Todos los integrantes del CJNG por los que la DEA ofrece recompensa tienen cargos, ante la justicia de Estados Unidos, de narcotráfico y posesión ilegal de armas. El Departamento de Estado impuso “restricciones de visado a 65 individuos que son familiares, personas asociadas o allegados”, de ellas 26 contaban con visados vigentes que han sido revocados. No se sabe si algunos son funcionarios públicos.

 

La medida de la DEA, con alta repercusión mediática, sigue la línea de la captura de los dirigentes, que ha demostrado en muy distintas ocasiones que no tiene ningún efecto real sobre el poder de los grupos del crimen organizado, como lo prueba el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, fundador y líder histórico del CJNG.

 

A la caída de un líder siempre habrá otro que lo remplace. En el caso de México, lo único que puede terminar con los grupos del crimen organizado es una estrategia multidimensional en busca de la paz, que debe estar a cargo del gobernador de cada entidad. No hay otro camino. Y esa ruta que ha demostrado su eficacia, no la promueve el gobierno de México, y tampoco las autoridades de Estados Unidos. El caso del gobierno de Coahuila que, de 2011 a 2017, encabezó Rubén Moreira Valdez, es la excepción.

 

 

@RubenAguilar