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10 de agosto de 2026
Opinión

Dobleces

Dobleces
  • agosto 10, 2026

Naranja pálido

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

Las señales en Veracruz, respecto a la deficiencia política de Movimiento Ciudadano, no son nuevas con el desafuero de los alcaldes en Ixhuatlán del Sureste, Raúl González Martínez, y de Úrsulo Galván, Bertín Bravo. El dirigente nacional Jorge Álvarez Máynez consiguió triunfos en el estado; sin embargo, el partido pierde fuerza en la entidad considerada cuna del emecismo.

El reciente desafuero de ambos ediles es la muestra más clara que la dirigencia disfuncional de Álvarez Máynez se encuentra desatendida por los intereses, político-electorales de Máynez al buscar la candidatura al gobierno de Zacatecas. Sin embargo, el colofón son los ediles: Raúl González Martínez fue acusado como presunto autor intelectual del homicidio y privación ilegal de la libertad de la comunicadora Roxana Guzmán Ramírez y Bertín Bravo fue ligado a la desaparición forzada del empresario minero Héctor Ramos Sánchez y de su chofer, Ignacio López, ocurridas en mayo pasado.

Y es que, sin un análisis del caso, los emecistas utilizan la narrativa de la persecución política. Craso error. El partido fosfo-fosfo cayó en el discurso de la oposición tradicional. La acusación de la persecución política, sobre todo, en tiempos preelectorales es el arma predilecta para contrarrestar, pero termina, en ocasiones, como un búmeran.

En la actualidad, este no es el único caso de dos presidentes municipales, emanados de Movimiento Ciudadano, cuestionados. Desde hace tiempo, el partido carece de controles para las postulaciones. Los resultados son ahora ejemplos de un partido bajo sospecha.

En la radiografía del partido naranja, Veracruz dejó de ser el bastión de emecé. En los pasados comocios, 16 candidatos de Movimiento Ciudadano, en tierras jarochas, se bajaron de la de la contienda. Fueron dos factores para la salida, la inseguridad, en algunas regiones, para los aspirantes y otras es que la dirigencia nacional lo dejó a su suerte.

Otro caso de sospechas sobre el partido fundado por Dante Delgado fue que en el estado, el caso de Elvis Ventura, aspirante de Movimiento Ciudadano, a la alcaldía de Nanchital, se le señaló de brindar apoyo a un jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y se volvió un punto adverso.

Con estos jiotes en el rostro del partido, la consolidación del partido fosfo-fosfo es ficticia, Jorge Álvarez Máynez, coordinador emecista ve un partido de grandes dimensiones, aunque, es un partido de 390 mil 566 militantes. Tampoco es un partido con millones de empadronados. Apenas tiene el mínimo para mantener su registro y su fuerza en Veracruz ya pasó de moda. Los resultados y los personajes cuestionados abundan.

Incluso, al sumar a la dirigencia estatal a Luis Carbonell de la Hoz, no abona al crecimiento del partido. Es la misma fórmula de reciclar personajes en una plaza sin objetivos claros y reutilizar el mensaje antiPRI. Es más mensaje y marketing que densidad en propuestas. El desafuero sólo es el inicio, lo que sigue es la crisis del partido, justo en el inicio del proceso electoral.