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27 de julio de 2026
Opinión

Dobleces

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  • julio 27, 2026

Muerte en el penal

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

Con ocho meses al frente de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, María Dolores González Saravia Calderón, tiene una administración disociada con la realidad en la defensa de los derechos humanos en la capital y una agenda deficiente en cercanía con las exigencias de víctimas de violaciones. En este lapso, su equipo de visitadores son exhibidos por la falta de solidez en su currícula. Los casos se empiezan a desbordar.

Y es que con un perfil más académico que de defensora de los derechos humanos, Claudia Alarcón Zaragoza, titular de la Segunda Visitaduría en la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, se encuentra bajo observación del Órgano Interno de Control, debido a posible incumplimiento de funciones respecto a la investigación de probables violaciones a los derechos humanos las personas privadas de la libertad en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla.

No es un tema menor, pero para la ombudsman, Dolores González Saravia es más fácil esquivar directamente el tema y dejar que Alarcón Zaragoza arrastre a la comisión entre el descrédito y el escándalo. A final de cuentas, la defensa de los derechos humanos en tiempos de la cuatroté se encuentran distorsionados.

La posible responsabilidad de autoridades penitenciarias tras la muerte de seis mujeres privadas de la libertad en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, ocurridas en un periodo de apenas 90 días y las posibles omisiones por parte de Alarcón Zaragoza ponen en duda la solidez del trabajo de Dolores González Saravia, ya que, en este momento, se busca minimizar el asunto y dejarlo en la cancha de las autoridades penitenciarias, aunque sabe que este es un golpe al gobierno de la Ciudad de México. Si actúa confirma las debilidades de la Segunda Visitadora, si omite se vuelve en cómplice en un caso que amenaza la estabilidad en la propia comisión.

Este punto es la referencia para González Saravia. Ella tiene tomado el pulso político del gobierno más que la necesidad de cubrir los derechos humanos. Sin embargo, la debilidad técnica de Alarcón Zaragoza, ahora, la tiene en la mira del OIC y de la administración local porque el caso de las seis reclusas fallecidas ya se salió de control.

Mientras la comisión se envuelve en la burocracia y reitera las obligaciones de la Segunda Visitaduría General de la CDHCDMX, al señalar que “se encuentra integrando seis expedientes, cuya investigación se desarrolla de manera exhaustiva conforme a los plazos y procedimientos previstos en la normatividad aplicable”, las víctimas y sus familiares viven el dramatismo que al interior del penal se pierde la vida y la reinserción social se monetiza.

Ahora, el Órgano Interno de Control de la comisión debe llevar a cabo los actos de investigación correspondiente y se califique si existieron faltas administrativas, graves o no graves, atribuibles a Claudia Alarcón, titular de la Segunda Visitaduría o de las personas servidoras públicas adscritas a esa visitaduría.

La Comisión de Derechos Humanos capitalina entra en una crisis. Tienen que dar resultados de la investigación de las mujeres fallecidas e indagar las fallas de Claudia Alarcón o al paso de los meses, la CDHCDMX se convertirá, en manos de González Saravia, en el elefante blanco y reumático que se ponga al servicio del poder y no de las víctimas.