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11 de julio de 2026
Opinión

Paralaje

Paralaje
  • julio 9, 2026

Alejandro Franco Puente

Hugo Díaz Aguilera

Desde su mísmo nombramiento como secretario del ayuntamiento en Sabinas, ya muchos indicaban —desde adentro— que el alcalde se había equivocado al dejar en la persona del homónimo de esta columna un cargo de tal envergadura, en el que se tratan temas demasiado sensibles para un ayuntamiento, por supuesto, después del DIF municipal.

Al principio de la administración 2025-2027 de Sabinas, el grueso de los opinadores pensábamos que sería el maestro Diego González Picasso quien seguiría con la jetatura, en manos de la sección 38 del SNTE, que un miembro de ese gremio ocupase tan distinguida posición.

Finalmente, se decantaron por el abogado de profesión, posiblemente en el reparto de posiciones y con la ayuda de uno de los artífices del morenismo sabinense (poco, pero ahí presente), como es el prestigiado licenciado Rogelio Reséndiz Martínez, quien, al ver nulificadas sus intenciones de convertirse en presidente de Sabinas vía el PRI, optó por abandonar las filas de este y encontró cobijo con Armando Guadiana.

Rogelio, además de ser un gran abogado penalista, en sus ratos libres le hace a la política, hoy a través de interpósita persona, pues ya no es lo mismo el chapulin colorado veinte años después; de tal manera que, a través de uno de los integrantes de su despacho, Rogelio mantenía presencia en la casa grande de Madero e Independencia.

Desde los primeros eventos donde Alejandro tenía que demostrar que podía con el puesto, se dio el lujo de conocer (en público) los desaires del alcalde; en uno de ellos, casi le lanza unos papeles en el rostro cuando, por no ordenarle la información, el jefe de la comuna incurrió en algunas pifias.

Lo que sigue no ha sido comprobado, pero hay quienes apuntan, en planta alta y planta baja de palacio municipal, que el Lic. Franco se llenó de poder y comenzó a causarle otro tipo de problemas que, a través de quejas, fueron llenando el escritorio del alcalde.

Las quejas van desde incumplimientos con la labor que le tocaba como secretario del ayuntamiento, hasta lo que tenía que realizar como bisagra en la política interior con los regidores de oposición, pasando por algunas quejas de acoso, sin dejar en claro qué tipo de acoso.

Desde un tiempo se filtró a los medios su destitución como secretario del ayuntamiento, posiblemente a ver si renunciaba; y a los que le preguntaban sobre ello, Alejandro les contestaba que no le habían dicho nada; además, que el puesto de secretario del ayuntamiento sólo lo podía desempeñar un abogado y no un maestro.

La renuncia no llegó y tuvo que ser él mismo, en junta de cabildo, quien pondría a votación del pleno si aceptaban “su renuncia”. Cuando se dio cuenta que la aceptación fue por unanimidad, se sorprendió; siguieron carcajadas del pleno y sólo Elizabeth Fernández, regidora por morena, le brindo unas palabras. Le dieron la asesoría jurídica, que eso y nada son dos nada. Laura Pausini canta una canción que se llama “Se fue”.