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15 de mayo de 2026
Opinión

Con-ciencia y sin corbata

Con-ciencia y sin corbata
  • mayo 15, 2026

Échale ganas (y cosas peores)
Emiliano Calvert

Hace unos días, en una comida, salió un tema polémico.

La de siempre.
La que nunca falla.

“Échale ganas, compa.”

Y otro  compa…:

“¿Y de dónde saco esas ganas?
¿Y a dónde las aviento ”

Nos reímos.

Pero la pregunta… sigue…

“Échale ganas” es probablemente la frase más mexicana que existe.

Se la dices al que va a un examen.
Al que está tronado.
Al que se quiere salir de la chamba.
Al que pide un aumento que no le van a dar.

Sirve para todo.

Y justo por eso… ya no sirve para nada.

Porque hoy, echarle ganas ya no te hace especial.

Te pone en la fila.

México lleva años siendo de los países que más horas trabaja.

Y aún así… no somos de los que más produce.

O sea:

Le estamos echando un chin… de ganas…
y no está alcanzando.

Hace poco veía a dos compañeros.

Uno de esos que no paran.

Llega temprano.
Corre todo el día.
Contesta mil llamadas.
Hace cuentas en una libreta toda descarapelada.
Come mal.
Duerme peor.

Le echa ganas.
Un chorro.

El otro no sé si le “eche ganas”.

Pero tiene sistema.

Cotiza en plantillas.
Agenda todo.
Responde por bloques.
No se vuelve loco.

Cobra más.
Trabaja menos.
Y vive mejor.

Uno tiene ganas.

El otro tiene más que ganas.

Nos vendieron que el esfuerzo era la clave.

Y sí… antes sí.

En el campo.
En el taller.
En la chamba física.

Ahí más esfuerzo = más resultado.

Pero hoy no.

Hoy el resultado está en otra cosa:

En cómo piensas.
En cómo decides.
En qué sí haces… y qué no.

Las ganas siguen importando.

Pero ya no ganan partidos.

Te dejan entrar al estadio.

Por eso me quedo con la pregunta:

“¿Y de dónde saco esas ganas?
¿Y a dónde las aviento?”

Porque el problema no es que nos falten ganas.

Es que no sabemos dónde ponerlas.

En un país donde todos le están echando…
exactamente las mismas ganas…

lo único que empieza a hacer diferencia…
es lo que haces con ellas.