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15 de mayo de 2026
Opinión

Rio Babel

Rio Babel
  • mayo 15, 2026

Retrato hablado del mundillo cultural

Luis Guillermo Hernández Aranda

El miedo a los animales, autoría del mexicano Enrique Serna, es una novela que se encarga de plasmar el entorno de las grillas culturales, donde al parecer los actos de corrupción son muy similares a los que se dan en las entrañas de la policía.

¿Qué tiene en común la corrupción presente en la política y el sistema de justicia con el ámbito cultural? En el papel, nada. Sin embargo, estos territorios hipotéticamente tan distintos podrían tener bastante similitud; al menos así convergen en El miedo a los animales de Enrique Serna (Ciudad de México, 1959).

Publicada por primera vez en 1995, la novela se inscribe en la tradición de las historias policiacas que reflejan el desencanto de la sociedad ante un aparato de justicia deshonesto y débil, donde los culpables nunca serán condenados (tema tan de moda en estos días).

La trama tiene como protagonista a Evaristo Reyes, un escritor frustrado que devino en periodista de la nota roja y un buen día renuncia a todos sus ideales para entrar a trabajar en la Policía Judicial, una de las corporaciones más corrompidas.

Corren los años noventa. Evaristo carece de vocación para ese empleo, pero guarda la esperanza que en su convivencia con agentes y delincuentes encontrará la información necesaria para desarrollar una novela que según su plan lo encumbrará, puesto que proyecta denunciar en su texto la injusticia imperante en el país. Está convencido que esa labor le merecerá un lugar en la Historia y por ende lo hará alcanzar la inmortalidad literaria.

Su amor por las letras saldrá a flote en su primer caso. Su jefe, el corrupto comandante Maytorena, le pide investigar al periodista cultural Roberto Lima, quien escribe para el diario El matutino y en uno de sus artículos insulta a Jiménez del Solar, el presidente de la república, quien fiel a la tradición del presidencialismo en México deja a la nación en ruinas. Hay que callar la voz crítica. Por eso Evaristo (quien renunció a las letras por presión de su esposa, ante la falta de dinero) intuye que en realidad buscan matar a Lima. En respeto a su pasado como literato decide ponerlo sobre aviso; sin embargo, la advertencia no servirá de nada y el periodista será asesinado, desencadenándose una serie de sucesos marcados por el misterio y el suspenso.

Tras el crimen, Maytorena responsabiliza a Evaristo; éste lo niega y promete dar con el culpable. En sus averiguaciones comprueba que en el mundillo cultural, el cual por cierto siempre ha admirado, la corrupción es cotidiana. Los apoyos y becas no se otorgan a los artistas por méritos sino por palancas y compadrazgos. Las críticas elogiosas son hechas para halagar la vanidad de autores mediocres pero con influencias, como una manera de buscar y ganar privilegios. Hasta el sexo es moneda de cambio en la búsqueda que un libro sea publicado.

El nombre de la novela proviene justo de esa ‘fauna’ que encuentra Evaristo en sus investigaciones. Los actores del escenario cultural (concretamente escritores y periodistas) se mueven con el único objetivo de obtener favores y los escrúpulos ya no son un obstáculo para alcanzar sus propósitos. El protagonista concluye que el medio intelectual es más hipócrita, deshonesto y asfixiante que el de la Procuraduría.

A pesar que han transcurrido varios años desde su primera publicación, estamos frente a una pieza narrativa que no pierde vigencia y nos permite conocer las entrañas del siempre célebre mundillo cultural, admirado por muchos, temidos por otros.

@lharanda