Camino a Valinor
El contraste es claro V.2
José Inocencio Aguirre Willars
¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.
En política hay decisiones que parecen pequeñas… hasta que afectan la vida diaria de millones de familias. Esta semana vimos un ejemplo perfecto de ello: el anuncio adelantado para reducir el calendario escolar, la confusión generada después, las aclaraciones, las contradicciones y finalmente la cancelación de la medida. Un gobierno diciendo una cosa por la mañana y corrigiéndose por la tarde.
Y aunque algunos intentaron minimizarlo como un simple “malentendido”, el fondo del asunto es mucho más serio: gobernar a partir de ocurrencias tiene consecuencias.
Porque detrás de cada decisión improvisada hay padres reorganizando horarios, empresas ajustando permisos, maestros sin certeza y estudiantes atrapados en la incertidumbre. Cuando no existe planeación, el caos termina pagándolo la ciudadanía.
Ese es justamente uno de los grandes contrastes que hoy existen entre Coahuila y muchas otras partes del país.
Mientras en algunos lugares se gobierna reaccionando al momento, aquí hemos construido una ruta basada en planeación, coordinación y estabilidad. No significa que todo sea perfecto, pero sí que existe algo fundamental para cualquier sociedad: rumbo.
En Coahuila entendimos hace tiempo que gobernar no es improvisar conferencias mañaneras ni lanzar ideas al aire para medir reacciones en redes sociales. Gobernar implica prever escenarios, construir acuerdos, escuchar a los sectores involucrados y tomar decisiones responsables.
Por eso hoy nuestro estado mantiene indicadores sólidos en seguridad, generación de empleo, formalidad laboral y desarrollo económico. Porque detrás de esos resultados hay instituciones que funcionan y gobiernos que trabajan con seriedad.
Y aquí es donde entra otro tema fundamental: la importancia de votar inteligentemente.
Mucha gente suele pensar que un Congreso local no cambia demasiado las cosas. Error. Un Congreso puede convertirse en un espacio que impulse estabilidad y soluciones… o en una fábrica de ocurrencias, confrontaciones y decisiones improvisadas.
Necesitamos legisladores capaces de construir, analizar y debatir con responsabilidad. No perfiles que confundan popularidad con capacidad, ni representantes que crean que gobernar consiste en improvisar discursos virales mientras otros resuelven los problemas reales.
La estabilidad de Coahuila no llegó por accidente. Ha sido producto de años de trabajo institucional, coordinación y visión de largo plazo. Y conservar ese rumbo dependerá también de las decisiones que tomemos como ciudadanos.
Porque cuando la política se convierte en espectáculo, las consecuencias las termina pagando la gente.
Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.
