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27 de abril de 2026
Opinión

Dobleces

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  • abril 27, 2026

Los náufragos del Poli

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

El IPN atraviesa por una crisis estructural observada desde la cómoda oficina del director general, Arturo Reyes Sandoval. Son varios frentes de guerra abiertos y todos se dirigen a él y ninguno lo solventa. Al contrario, los deja crecer y su imagen se deteriora y los rumores a su espalda aumentan. La institución a sus 90 años demanda autonomía y un relevo urgente.

La reciente protesta hecha por estudiantes de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en la que acusaron déficit de recursos para la escuela que afecta en su preparación académica es uno de los conflictos activados y amenaza con crecer. La exigencia principal fue la destitución de Arturo Reyes Sandoval, director general de la institución educativa.

A esto, se le suma que aún se encuentran 39 investigadores varados, que se encuentran sin pago de beca, en Londres, la institución se encuentra en una situación similar a la de un polvorín ilegal. En cualquier momento estallará.  Reyes Sandoval es el común denominador en la tensión en la que se encuentra el IPN. Y desde los ventanales de su oficina ve su futuro promisorio y la realidad se empaña y lo obnubila. 

Además, para tener el cuadro completo de sus yerros en seis años de su administración, ahora, tiene una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) interpuesta por la Fundación Politécnico por presunto peculado, además de una demanda civil por daños y perjuicios. Reyes Sandoval está más dedicado al escándalo que a la mejora de planes y programas académicos. Esa es la percepción que se tiene de su trabajo al frente del IPN y en los meses recientes se agudizaron por sus intereses políticos que ya comenzó a expresar en petit comité.

Y es que en esta crisis, se advierte que las protestas estudiantiles seguirán y preparan un pliego petitorio que consideran entregar a la Secretaría de Gobernación (Segob) en el cual solicitarán más recursos para que mejore el funcionamiento de la institución y la exigencia de la remoción se queda como elemento de negociación entre el gobierno federal y el grupo estudiantil.

La preocupación de los 39 estudiantes varados se debe a que los recursos se comienzan a terminar y el IPN pretende deslindarse. Lo puede hacer, ya que este convenio fue en conjunto con la Fundación Politécnico y con ella ya no existe una relación institucional; sin embargo, los estudiantes pertenecen a la matrícula del IPN y deslindarse de ellos es abonar a la creciente ola de desprestigio con la que carga Reyes Sandoval. Son los náufragos de Poli.

Aunque ya existen amparo por parte de los estudiantes varados y tienen la posibilidad de que el IPN y la Fundación Politécnico tengan que continuar con el apoyo, por el momento, la crisis ya está en la puerta del director general. El director es alguien visto sin sensibilidad ni tacto, todo por intereses políticos que se volvieron más importantes. Ya se verá.