Marchan 500 vs Simas en PN
Emmanuel Moreno
Unas 500 personas marcharon ayer en Piedras Negras convocadas por el alcalde Jacobo Rodríguez, para exigir del Simas un mejor servicio de suministro de agua así como la remoción del actual gerente, Lorenzo Menera.
El recorrido avanzó entre consignas y reclamos por agua turbia, baja presión y falta de suministro en distintos sectores, mientras el alcalde defendía la movilización como una “lucha necesaria”, aunque al mismo tiempo reconocía que no tiene facultades para remover al funcionario que él mismo impuso al frente del sistema.
La escena dejó una contradicción difícil de ignorar: una autoridad marchando contra ella misma.
El anuncio más relevante llegó durante la propia marcha, cuando se adelantó que la Contraloría mantiene investigaciones que podrían derivar en la inhabilitación de Lorenzo Menera por presuntas irregularidades administrativas.
La declaración encendió expectativas entre los asistentes, aunque sin plazos claros ni acciones inmediatas, lo que dejó la sensación de un conflicto que se administra más en lo político que en lo operativo.
El discurso también volvió a tensarse contra los regidores, a quienes se responsabilizó de frenar soluciones, pese a que el mismo gobierno ha buscado recientemente recomponer la relación con ellos a través de la llamada “operación cicatriz”.
La narrativa, lejos de aclarar el rumbo, reflejó un escenario de división interna donde las responsabilidades se diluyen entre señalamientos cruzados.
Del otro lado, Lorenzo Menera no solo evitó replegarse, sino que respondió convocando a la ciudadanía el mismo día para atender quejas y, horas después, dejó en claro que no dejará el cargo.
Incluso propuso una reconfiguración del consejo de Simas, con participación de regidores, empresarios y ciudadanos, en un intento por reposicionarse en medio de la presión pública.
La jornada cerró con una imagen que resume el momento: unas decenas de ciudadanos marchando por un servicio básico, autoridades enfrentadas y un problema sin resolver. Entre promesas de cambio, procesos legales y posturas firmes, el agua sigue sin llegar con claridad a muchos hogares, mientras la crisis se mantiene atrapada entre decisiones políticas y resultados que aún no se ven.
