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6 de abril de 2026
Opinión

Dobleces

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  • abril 6, 2026

PT quiere más y no le dan

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

Con la ratificación de coalición con la cuatroté, para los comicios en 2027 y 2030, hecha por Alberto Anaya, le resolvió la existencia de su partido y las prerrogativas correspondientes; sin embargo, se queda como el partido aliado para temas electorales y legislativos. El salto para formar parte de un gobierno de coalición es lejano y quizá imposible.

Aun y con el augurio de Anaya Gutiérrez, que la cuarta transformación se consolidará en 30 años de gobierno en el país, la posibilidad de tener espacios en la cartera del gobierno federal no forma parte de las negociaciones de la coalición.

Y es que el PT, tiene nula capacidad de gobierno, ya que en 36 años de existencia en el espectro político nacional, no ha conseguido una gubernatura y en la Ciudad de México ni siquiera puede conquistar una de las 16 alcaldías. El resultado es que el partido de Anaya es pueril en las tareas de gobierno. En 2003 cuando tuvo la oportunidad de gobernar una alcaldía en la CDMX, al alejarse del extinto PRD, lanzó candidatos propios, pero a la hora de la negociación, botó a los candidatos y los votos obtenidos se convirtieron, al final, en sufragios para el PRD.

En su argumentación de continuar a un lado de la cuatroté para los próximos comicios intermedios y federales, después de su oposición a la Reforma Electoral, Alberto Anaya tiene en su proyecto la exigencia que le den tres gubernaturas: Baja California, Baja California Sur y Zacatecas.

En Baja California, de la mano del inefable Jaime Bonilla tienen el proyecto de lanzar a la exalcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, a ella la pretende utilizar como ariete al ser rival política de la gobernadora Marina del Pilar. Es la vendetta entre izquierdas. Mientras que para Baja California Sur, el PT baraja el nombre del presidente municipal de Los Cabos, Christian Agúndez.

En tanto que para Zacatecas, la senadora Geovanna Bañuelos es quien ya levantó la mano y pretende pelearle a los Monreal una región en la que tiene influencia y concentran poder político además de económico. Esa es la negociación más acalorada con el PT debido a que Saúl Monreal apuesta a que la cláusula de no nepotismo electoral se pueda rebasar a través de una candidatura con otro partido. Mientras que Alberto Anaya apuesta a que le paguen, con candidatos propios, por los años en los que el PT sirvió de plataforma para el obradorismo y posterior, la creación de Morena.

En toda esta negociación político-electoral encabezada por Alberto Anaya, lo que no figura es la posibilidad de un gobierno de coalición. La razón es simple, el partido de la estrella amarilla no tiene experiencia en gobiernos estatales y llegar al gobierno federal es apostarle a una serie de escándalos en cascada, ya que los militantes de primera del PT cargan expedientes negros.

Conforme pasan los comicios, el PT quiere más. Le llegó su momento, pero no lo dejan crecer. Es a final de cuentas, el partido millonario, pero de la irrelevancia política.