Dobleces
El pasado los alcanza
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
Sin partido político para cobijarse, Ulise Ruiz Ortiz es un náufrago del sistema y un deudor con la historia de los eperristas desaparecidos, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, desde hace 19 años. Su testimonio es clave para la localización de Evencio Nicolás Martínez, ex procurador del estado de Oaxaca y autor material de la desaparición forzada de los militantes del EPR, pero prefiere la turbia complicidad.
La ambiciosa carrera, de Ulises Ruiz, lleva al menos dos golpes de realidad, primero su organización México Nuevo no alcanzó los requisitos para aspirar a ser un partido político y con ello vivir de las jugosas prerrogativas y en 2027 aspirar a gozar de los beneficios e impunidad del fuero legislativo. Aunque no le alcanzó para mantenerse del erario.
La segunda es que a más de seis años de que se emitiera la orden de aprehensión en contra de Evencio Nicolás Martínez por su responsabilidad en la desaparición forzada de los luchadores sociales Cruz Sánchez y Reyes Amaya, el gobernador extiende el manto de impunidad ante este crimen de lesa humanidad. Simplemente calla.
Y es que en estos días, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal en Oaxaca resolverá si Evencio Nicolás Martínez continúa con la orden de aprehensión por su responsabilidad en la desaparición forzada de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez o permanece como hasta ahora, impune por cometer este grave delito, ya que este tribunal resolverá si se suspende o no la orden de aprehensión ejercitada en su contra.
El 24 de mayo de 2007, autoridades estatales y federales llevaron a cabo un operativo conjunto en el hotel “del Árbol”, en la colonia centro de la Ciudad de Oaxaca. En ese operativo, Alberto Cruz y Edmundo Reyes Amaya, ambos integrantes del EPR fueron detenidos por agentes para ser trasladados a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Oaxaca.
De acuerdo con testimonios y evidencias documentales a la una de la mañana del 25 de mayo de 2007, arribó el comandante Pedro Hernández Hernández a las oficinas de la policía Ministerial, en donde también se encontraban las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Oaxaca acompañado del director de la Policía Ministerial, Daniel Camarena Flores; Juan José Ramírez (quien era el segundo al mando del Comandante Pedro); el encargado del Grupo de Robos, Abel Adán Morales López; Francisco Pascual Cervantes alias El Garapiñado; Dámaso Santiago Peralta alias El Tomadoy Samuel Alonso Lechuga Graniel alias El Chicharrón.
Los detenidos fueron ingresados por el Comandante Pedro a los separos sin autorización del comandante Gutiérrez Corro quien estaba de guardia. Ahí ambos se hicieron de palabras. De inmediato, el comandante Corro se levantó de su lugar, se dirigió hacia los separos y le exigió al comandante Pedro el oficio para meter a los detenidos; sin embargo, este último le contestó que era orden del Procurador, Evencio Nicolás Martínez. Ahí comenzó la confusión y el abuso de autoridad por parte del comandante Pedro Hernández.
Para el 26 de mayo el gobernador Ulises Ruiz ya tenía información de que habían sido detenidos integrantes destacados del EPR. Así tanto, la procuraduría local, encabezada, en ese momento, por Evencio Nicolás y el gobierno estatal quedaron involucrados en la detención y desaparición.
Evencio Nicolás ya fue protegido por el Estado mexicano por más de seis años, desde agosto del 2019 en la que el Ministerio Público a cargo de la investigación en ese momento, girara orden de aprehensión en contra de Evencio Nicolás Martínez, Pedro Hernández Hernández y ocho policías más. De estos solo siete policías se encuentran detenidos, sin embargo, Pedro Hernández y Evencio no, ya que, alertados por las mismas autoridades del estado de Oaxaca, se dieron a la fuga para no ser detenidos.
Esto es lo que encubre Ulises Ruiz Ortiz, un pasado que avienta debajo de la alfombra. La deuda histórica llama a su puerta. No hay fuero, no tiene respaldo político y su naufragio se extiende y el crimen de los eperristas es una cuenta histórica pendiente.
