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20 de marzo de 2026
Opinión

Rio Babel

Rio Babel
  • febrero 6, 2026

Algo no tan cursi por el 14 de febrero

Luis Guillermo Hernández Aranda

En estos tiempos de crisis económica las tiendas de libros usados son una buena opción para comprarlos sin afectar demasiado al bolsillo. En estos sitios hay joyitas que en ocasiones pasan desapercibidas, una de ellas es Fruta verde, novela de Enrique Serna que atrapa al lector desde el primer momento y no lo suelta hasta la última página.

Éste es uno de esos escritores mexicanos que muy pocos conocen, debido a que no se mueve en las grandes ligas mediáticas, es decir la radio y la televisión no están a la espera de sus opiniones como sí sucedía con Monsiváis, o actualmente con Carlos Fuentes o Elena Poniatowska, sin embargo, su calidad literaria está por encima de un simple fenómeno de masas. Es autor de los libros Uno soñaba que era rey, Señorita México, Amores de segunda mano, Ángeles del abismo, El seductor de la patria y El orgasmógrafo, entre otros.

Fruta verde, nombre tomado de un viejo bolero de Luis Alcaraz y al cual constantemente hay referencias en este texto, es un relato sentimental, cínico, autobiográfico, incluso algunos lo pueden considerar gay, pero sobre todo de amor. No de amor en función de pareja, sino de amor a la vida.

Los protagonistas son Germán Lugo, un joven aprendiz de escritor, su madre Paula Recillas, a la cual le encantan las fiestas y convivir con sus hijos, pero sin faltar a las reglas de la moral y Mauro Llamas, un dramaturgo gay que corteja a Germán y le abre un mundo de referentes culturales al joven que sueña con ser un famoso literato.

La acción se desarrolla en la segunda mitad de los 70, época que Serna recrea a través de los libros que va leyendo Germán, así como las descripciones de la Ciudad México y la música que entonces se escuchaba en la radio. La novela es una dura crítica a la sociedad mexicana, la cual ve con recelo a la comunidad homosexual al mismo tiempo que la doble moral impide a muchos ser felices. Tal es el caso de Paula, mujer divorciada y atractiva que es cortejada por un amigo de su hijo, sin embargo, no se atreve a vivir ese romance por el miedo al qué dirán. Su mayor acto de rebeldía es darle un beso en la cocina, escudando su acción en los influjos del alcohol.

Entre las alusiones literarias que se hacen en la narración se encuentra La tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa, la cual influye en el idilio entre Paula y Pável, madre y mejor amigo, respectivamente, de Germán.

En los próximos días habrá de celebrarse el Día del Amor y la Amistad, un día que en lo personal consideró demasiado cursi, sin embargo, Fruta Verde es una excelente novela que nos permite creer nuevamente en el amor sin tanta miel y mercadotecnia a su alrededor.