Trizas y trazos
El cómico que la dictadura no dejó vivir en paz
Por Antonio Zamora
Los panistas confían en la posibilidad de que pronto surja el asunto de la coalición con el Revolucionario Institucional.
Se basan en la ampliación del plazo que, dicen, el Instituto Electoral de Coahuila otorgó para el registro de convenios para la unión de fuerzas de los partidos contendientes.
Cierto que, de acuerdo al calendario electoral, el 24 de enero debió haberse definido ese tema.
Empero, los blanquiazules andan pregonando la supuesta ampliación del término; de ser así, existe la posibilidad de darse la unión de fuerzas y se abre la oportunidad para que Alfredo Paredes López busque la reelección.
¿Por qué FIDEL CASTRO odiaba a TRES PATINES? La Historia SECRETA de La Tremenda Corte
La leyenda se cuenta así: Leopoldo Fernández está en el escenario. Las luces del teatro iluminan su rostro mientras sostiene la mano. La fotografía de Fidel Castro…
La sala está en silencio. Él mira al público, levanta la foto despacio y pronuncia esas palabras que le costarían todo: “A este lo cuelgo yo…”
La audiencia estalló en carcajadas y aplausos. Esa misma noche, la policía secreta lo arresta. Esa broma le cuesta la libertad, le cuesta la patria, le cuesta la vida.
Este momento es la leyenda más sagrada del exilio cubano: el chiste valiente, el cómico que desafió al tirano, el hombre que prefirió morir de pie antes que vivir de rodillas.
Hay solo un problema con esta historia épica, heroica, perfecta: nunca ocurrió. Leopoldo Fernández mismo lo dijo meses antes de morir, con una mezcla de cansancio y rabia:
“Si yo hubiera hecho esa broma, no estaría aquí contándote el cuento. Estaría frente al paredón y ojalá la hubiera hecho. Porque si la hubiera hecho, tal vez hoy tendríamos un mártir, un héroe limpio, con una muerte gloriosa que recordar en las plazas del exilio.”
Pero Leopoldo Fernández no tuvo ese privilegio. Su historia real no tiene el heroísmo fácil de un chiste censurado. Tiene algo mucho peor:
Tiene los números exactos de cómo una dictadura puede matar a un hombre sin disparar una sola bala: 45 años haciendo reír a un continente entero, 360 episodios de La Tremenda Corte transmitidos en 18 países…
Desde México hasta Perú, desde Puerto Rico hasta Argentina. Millones de personas escuchando su voz cada noche, riéndose hasta llorar con las ocurrencias de José Candelario Tres Patines…
¿Y cuánto cobró Leopoldo Fernández por todo eso? Cero pesos en regalías, cero propiedades a su nombre, cero pensión, cero derecho a regresar a su tierra, un funeral que su viuda tuvo que pagar en cuotas mensuales durante años.
Nos leemos mañana.
