Dobleces
Pelea fosfo-fosfo
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
La lucha entre corrientes internas del partido fosfo-fosfo, en Nuevo León salen a flote. Desde la estructura de gobierno de Samuel García se traza una serie de movimientos para sacar de la jugada electoral a personajes locales que puedan impedir la llegada de Mariana Rodríguez a la candidatura emecista en 2027.
Los tiempos se agitan en tierras neoleonesas. La reciente clausura de la pedrera Matrimar en el municipio de Cerralvo, Nuevo León, perteneciente a la sierra Picachos, sin dejar a un lado el añejo tema ambiental, tiene un trasfondo político con visos de ruptura en el partido de Jorge Álvarez Máynez.
La medida adoptada por la Secretaría de Medio Ambiente, encabezada por Raúl Lozano Caballero, obedece no solo a la aplicación de normas técnicas, sino a un presunto desgaste de relaciones entre el gobernador Samuel García y un grupo de operadores políticos que habían buscado reconfigurar su posición dentro de la nueva correlación de fuerzas, ya que el partido naranja se encuentra en tercer lugar en las preferencias electorales y cuenta con un 17 por ciento de preferencias para las votaciones del próximo año.
Y es que Baltazar Martínez Montemayor, alcalde de Cerralvo, y su hijo, Baltazar Martínez Ríos, dirigente estatal de MC, habían sido figuras con peso local y con vínculos tanto con la administración como con redes empresariales ligadas a la pedrera. Fuentes al interior señalan que, tras su tránsito desde el PAN hacia el proyecto naranja, nunca se consolidó una confianza plena en su lealtad al nuevo liderazgo. Ese déficit de credibilidad fue un factor político tan relevante como el expediente ambiental que derivó en la clausura.
Ahora, el cierre de la pedrera Matrimar ordenado por la Secretaría de Medio Ambiente tras detectar más pozos y mayor extracción de agua de lo autorizado, detonó protestas de trabajadores y sus familias, quienes señalan la pérdida de empleos y exigen la reapertura, mientras que sectores locales atribuyen al desarrollo de la cantera la desaparición de arroyos y el agotamiento de pozos en la Sierra de Picachos.
Además, la postura pública del alcalde de Cerralvo, Baltazar Martínez, en favor de la empresa ha profundizado el conflicto con otros dirigentes de Movimiento Ciudadano, en particular con allegados al círculo de Samuel García, lo que refleja una disputa de influencia entre grupos internos que va más allá del tema ambiental y se inserta en la pugna por el control de espacios de poder de cara a los próximos procesos electorales.
El caso ha generado malestar en distintos grupos del movimiento. Voceros no oficiales sostienen que, en el contexto de negociaciones complicadas por el presupuesto estatal para 2026 y la anticipación de la agenda electoral, la suspensión de operaciones en Matrimar se interpretó como un cálculo político. Un mensaje de que, en el nuevo mapa de poder, los respaldos tradicionales no bastan para garantizar protección.
Este episodio, que le está costando actualmente la suspensión de su principal ingreso a 500 familias de dicho municipio, ocurre justo cuando Movimiento Ciudadano se enfrenta a múltiples desafíos internos y externos de cara a las elecciones. Todo ello en un entorno en el que el gobernador no ha negado sus aspiraciones a 20230, por lo que las alianzas y lealtades dentro del partido se han vuelto un activo frágil.
