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29 de agosto de 2025
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Opinión

Dobleces

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  • agosto 29, 2025

La tentación del exceso

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

La renovación de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, encabezados por Hugo Aguilar, arrastra dos componentes riesgosos para desempeñar el cargo, y se deben evaluar como acciones sensibles entre los nueve integrantes de la Corte, el primero es sacudirse la falta de legitimidad derivada del uso de “acordeones”, en la elección del 1 de junio y evitar la radicalización del modelo de justicia hacia el populismo.

La narrativa de los últimos siete años es que se van los integrantes de una Corte, encabezados por Norma Piña, que se dedicaron a cuidar los intereses del capital. Por eso es que los nuevos integrantes corren el riesgo de caer en el otro extremo y que se instale una Corte de tipo populista. Al final, lo que se requiere es que debe ser un poder apegado al derecho.

Las primeras señales, del tipo de Corte que se vislumbra, serán las primeras horas del 1 de septiembre cuando, se haga un ritual de purificación de la SCJN, luego se otorguen los bastones de mando y luego se abran las puertas de la Corte al pueblo. Aunque eso debe ser la forma y el folclor. El fondo serán: sus sentencias, sus actos y sus decisiones jurídicas.  

A final de cuentas, los nueve ministros van a tener que contrarrestar el problema de su legitimidad de origen, producto de los famosos acordeones, eso es una mancha importante que van a tener en los próximos meses. La manera de revertir ese estigma será a través de sentencias con valor.

La Corte versión cuatroté va por la extinción del nepotismo, del elitismo en sus sentencias y por decisiones con impacto positivo en los intereses de la sociedad. Y una de los primeros retos, a decir de los especialistas, es que la nueva Corte cumpla con las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, particularmente con la sentencia emitida a fines del año 2023 sobre la prisión preventiva, “en donde se le ordenó al Estado mexicano, dejar de aplicar esa medida atentatoria al principio de presunción de inocencia y también se le ordenó reformar su Constitución para adaptarla a los estándares internacionales en materia de derechos humanos”. Ese será uno de los temas fundamentales que tiene que atender el próximo Poder Judicial.

Incluso, el reto para los ministros es responder al gobierno que promovió la Reforma Judicial y que al final los favoreció en la elección y que ven bien la presión preventiva o por otro lado, la Corte Interamericana que advierte: deja de aplicar eso y reforma tu Constitución para adaptarla a los estándares internacionales. Ese es solo un ejemplo de la agenda que viene en uno de los poderes que se renovó de manera atropellada y en la que incluso con la reducción de ministros afectará en la carga de trabajo y desahogo de temas.

Hay una expectativa elevada. Y la sociedad espera una justicia más expedita y, sobre todo, se reduzca o elimine la corrupción y el nepotismo. Si no hay cambios notorios, solo será un poder burocratizado y supeditado a los intereses de la corriente política dominante.