Devoción a La Guadalupana ha traspasado fronteras
LESLIE DELGADO
Tonantzin, Coatlicue o Guadalupe, cualquiera que sea el nombre que se le acuñó a la “morenita del Tepeyac” hermana cada 12 de diciembre a los católicos mexicanos.
Para el rector del Santuario de Guadalupe de Saltillo, Andrés Carrasco Arjón, la devoción a la guadalupana es un ejemplo de fe, que iha traspasado fronteras.
Desde 1531 se venera en México a la Virgen, que, según la leyenda, se le manifestó al indígena Juan Diego en el Cerro de Tepeyac. A 492 años del suceso, la globalización ha catalizado el crecimiento del fenómeno de la Virgen de Guadalupe.
“Yo creo que ella nos representa a los mexicanos, porque vemos un acontecimiento importante para nuestra patria, ella ha sido la que nos ha congregado, la que nos ha unido, la que nos ha dado fuerza y que ha estado al frente de los eventos más importantes de México”, compartió el religioso.
Aunado a lo anterior, como cada año los fieles visitaron el recinto religioso donde un altar decorado con cientos de flores y veladoras aguardaba los rezos de las personas que acudieron a rendirle honores a la guadalupana.
“El mensaje de la Virgen María fue que nosotros nos hiciéramos hermanos de una misma madre y hacemos un llamado a la fraternidad, a la hermandad, a la igualdad, a tratarnos bien unos a otros a saber que el mejor regalo para una madre es ver a los hijos unidos y (rechazar) todo lo que esté en contra de la unidad porque somos un pueblo que nos distinguimos por la unidad en torno a la Virgen de Guadalupe”, expresó.
