El laberinto de las adicciones: Testimonio
JESSICA ROSALES
“Sólo queremos que nos escuchen”, así lo expresa Michelle, un hombre de 37 años, quien comparte su testimonio de la forma en que cayó en las drogas, así como el momento en que el que tocó fondo al perderlo todo y darse cuenta que necesitaba ayuda para salir del laberinto de las adicciones.
Hoy comparte su experiencia y la lucha que lleva día a día, pues busca contribuir para prevenir y orientar a otras personas, principalmente los jóvenes, para evitar que consuman drogas, destruyan su vida y la de sus familias, al conocer la realidad en medio de las adicciones.
“Yo comencé a consumir cristal a principios de 2019 y a la fecha que es una batalla del día, sobre todo en lo mental, porque lo demás, el peso, el trabajo, la confianza de la gente se va recuperando pero, ¿tú cuándo te recuperas en tu interior?”, se cuestiona.
Michelle alcanzó desde joven el éxito personal y profesional, pero cuenta como a sus 32 años se encontraba en sitios equivocados que lo fueron arrastrando al consumo de estupefacientes.
“Para uno llegar a este tipo de sustancias, para uno llegar a tocar las drogas, obviamente no lo vas a encontrar en un ambiente común, yo tengo mis amistades de años y no consumen ese tipo de sustancias. Uno dice me lo dio esta muchacha o este amigo, pero ¿de dónde sacaste a este amigo, con quién te juntas?”, comenta.
Destaca que asistía a las reuniones comunes con sus amigos, pero llegó el momento en que de ahí se trasladaba a otros lugares en donde se encontró el fácil acceso a las drogas, “¿quién me presentó el cristal?, la mala forma de llevar mi vida”, comenta.
“Lo que no podemos expresar lo buscamos en las drogas”: Michelle
Michelle habla de la importancia del apoyo de los padres en una situación de este tipo: “Que los papás escuchen a sus hijos, que no busquen culpables, porque siempre buscan culpables. Algo hubo en casa que nos pone vulnerables, porque nadie te pone la droga en la boca no te dan fuerza, siempre hay algo dentro de nosotros que no podemos expresar y lo buscamos en la sustancia y al final es una depresión”.
¿Y en qué momento tocas fondo y te das cuenta que necesitas ayuda? “Cuando lo perdí todo, cuando te quedas absolutamente en la calle, no pierdes personas, pero ya nada es igual, te das cuenta cuando ya tocas fondo”, expresa.
En su vivencia comenta que las personas le advertían que acabaría de tres formas, en la cárcel, en el hospital o con la muerte, y ante la esperanza de recuperarse y seguir viviendo sin las adicciones Michelle insiste que sigue su lucha día con día.
Así mismo, señala que el apoyo de la familia es crucial para la recuperación del adicto, pues esa desconfianza y el reproche constante es lo que los lleva a las recaídas, pues saber que has decepcionado a tus seres queridos hace que vuelva la ansiedad y la necesidad de ocultarse nuevamente de su realidad.
“Necesitas alguien que te escuche, aunque no te entiendan, porque es muy difícil que te puedan entender, incluso a veces imposible, porque no conocen el pensamiento y sentimiento de un adicto, porque esa persona ya no es la persona de antes, es alguien que ya está enfermo y cuya adicción te acompaña toda la vida”, expresa.
Finalmente, Michelle llama a la sociedad a prevenir y vigilar el entorno de sus hijos para evitar que sean presas de la delincuencia y que traten de eliminar sus problemas refugiándose en las drogas, pues destaca que siempre que se cae en la tentación es porque existe un problema en nuestro interior.
De 4 a 8 años de cárcel por suministrar, incluso gratuitamente, narcóticos
De acuerdo al artículo 401 del Código Penal de Coahuila se aplicará prisión de cuatro a ocho años y de doscientos a cuatrocientos días multa, a quien sin autorización comercie o suministre, aun gratuitamente, narcóticos indicados en la Tabla de Orientación de Dosis Máximas de Consumo Personal e Inmediato, prevista en el artículo 479 de la Ley General de Salud, en cantidad inferior a la que resulte de multiplicar por mil el monto de las previstas en dicha tabla.
Cuando la víctima fuere persona menor de edad o que no tenga capacidad para comprender la relevancia de la conducta o para resistir al agente; o que aquélla fuese utilizada para la comisión de los mismos se aplicará una pena de siete a quince años de prisión y de doscientos a cuatrocientos días multa.
El abogado Ángel Siller explica que, aunque existe una tabla de orientación que permite dosis máximas de consumo, la persona puede ser detenida y tendrá que comprometerse a someterse a un tratamiento, pero cuando se acredite que los fines son la comercialización podrá tener una pena privativa de su libertad ya que se trata de delitos contra la salud.
Es así que el artículo 479 de la Ley General de Salud señala que para los efectos de este capítulo se entiende que el narcótico está destinado para su estricto e inmediato consumo personal, cuando la cantidad del mismo, en cualquiera de sus formas, derivados o preparaciones no exceda de las previstas en el listado.
Ángel Siller, indica que es importante revisar este contexto, pues además de que el adicto por su problema de salud puede incurrir como en delitos de robo para conseguir el dinero para su droga, podría meterse en problemas por posesión y posible venta.
Añadió que, en el caso de los anexos, aunque las familias lo encuentran como una opción al problema al ser supuestamente centros de rehabilitación, el internamiento es ilegal, pues, aunque se diga que lo hacen de manera voluntaria puede estar violentando la ley sobre todo cuando se trata de menores de edad.
Sin embargo, aclaró que esto no ocurre cuando se trata de instituciones públicas acreditadas para este tipo de procesos y tienen facultades legales para atender a las personas con problemas de diversos tipos.
