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6 de mayo de 2026
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Feminismo: ¿Quiénes tienen cabida?

Feminismo: ¿Quiénes tienen cabida?
  • mayo 31, 2022

JESSICA ROSALES

 

Un solo objetivo y diversas corrientes al interior de un movimiento que busca terminar con el patriarcado y la desigualdad entre hombres y mujeres, así opera el feminismo. Aunque las diferentes perspectivas que engloban esta causa están provocando cierta división al interior, ya que otros grupos vulnerables se sienten excluidos y discriminados, pese a que, aseguran, también padecen la violencia de género.

 

Es así como en el mundo surge el término TERF que se usa para aludir a feministas que están en desacuerdo con que las mujeres transgénero sean consideradas como mujeres desde la defensa del sexo biológico, una postura de la que Coahuila no esta exenta, y se presenta no sólo en grupos de mujeres heterosexuales, sino desde los propios colectivos de la diversidad sexual.

 

Lo anterior, es utilizado como herramienta de protección para quienes ejercen el patriarcado, por agresores, violadores y todos aquellos grupos que buscan desacreditar y distorsionar la verdadera causa: la protección de los derechos de las mujeres y su vida libre de violencia.

 

Durante el programa Sexto Día de Grupo Región, representantes de agrupaciones LGTBI y colectivas feministas expusieron opiniones desde sus perspectivas para conocer y entender los movimientos, y cómo poder encausar ambos hacia el mismo objetivo evitando la división.

 

Colectivos LGTBI temen agresiones de feministas radicales

 

Kenia Bernal de Lxs Otrxs Morrxs, un colectivo de la diversidad sexual que además impulsa el lenguaje inclusivo manifiesta las inquietudes de este grupo de la población que pese a participar en estos movimientos han encontrado rechazo y exclusión.

 

“Lxs Otrxs Morrxs surge como una necesidad y una problemática, pero también como una segregación, pues eso de que ciertos problemas para cierto tipo de mujeres ¿de qué mujeres estamos hablando? Surge por esta cuestión de que los grupos trans excluyentes que existen dentro desde el feminismo o desde personas que se enuncian desde el feminismo”, relata.

 

 

Manifiesta que en la más reciente marcha feminista participaron personas de la diversidad sexual, no binarias, mujeres trans, y algunas expresaron su temor de estar presentes en las actividades del 8M por miedo a ser atacadas, segregadas o golpeadas por mujeres que se enuncian desde el feminismo y son excluyentes.

 

“Yo decidí no participar en este contingente, porque también veo eso, quién es la voz, quiénes lo organizan, cómo se concretan los objetivos. Por eso surge un contingente interseccional integrado por tres o cuatro colectivas enfocadas a problemáticas que viven las mujeres, pero también de la diversidad sexual”, destaca.

 

Sin embargo, señala que dicho contingente fue cuestionado por algunas mujeres respecto a quién le pidieron permiso para ser parte de la marcha, lo que consideró incongruente toda vez que es una acción libre el exigir y protestar por los derechos de la mujer.

 

Añade que, en una de las ocasiones, mujeres que se identificaron como feministas quemaron la bandera LGTB, pues muchas de ellas no aceptan que participen mujeres trans argumentando que no viven la misma problemática, aunque además de ello son víctimas de discursos de odio que terminan en crímenes, y también ha documentado discursos de odio en dichas marchas contra la comunidad de la diversidad sexual.

 

“El 8M tiene una carga histórica”: Meza

 

Teresa Meza de la colectiva Aborto Seguro Saltillo, explica que el 8M tiene una carga histórica en la que solamente se contextualiza a las mujeres desde la parte biológica.

 

“Y creo que el piso político que marcaron algunas mujeres, no quiero decir violentas, porque entonces. Si considero esta parte importante en donde tenemos que cuestionarnos nosotras como feministas porque si no nos cuestionaos vamos a caer en lo mis por lo que estamos peleando, en donde existe esta violencia, desigualdad, segregación, esta falta de generar conciencia y movimiento en las instituciones”, considera.

 

Para Teresa Meza la libertad de participar desde cada “piso político” y creencias es válido, pero indicó que de ninguna manera desde la violencia. En este contexto menciona que, si existen personas que rechazan la participación de mujeres trans y en uno de los casos recibió por dicha manifestación agresiones en su domicilio, por lo que puntualiza el odio no se combate con odio.

 

“Considero que todavía falta subsanar muchas heridas que todavía tenemos las mujeres a nivel cultural, histórico político y social, en general desde esta parte donde hay una invisibilización de las mujeres que son lesbianas y también feministas, porque aún en el feminismo se nos segrega”, indica.

 

Reitera que las mujeres tienen una dolencia histórica y a lo largo de los años se han visibilizado las formas de expresarse en la diversidad y sexualidad, por lo que en la colectiva que participa se insistió en los términos de mujeres y personas gestantes en la despenalización del aborto, al reconocer que hay mujeres que tienen transición en su identidad, por lo que no se puede segregar a ese grupo de la población.

 

Sobre los objetivos que impulsan quienes son parte del colectivo Aborto Seguro Saltillo, Teresa Meza indica que desde la experiencia propia decidió participar en esta agrupación por el derecho de que las mujeres y/o personas gestantes puedan decidir libremente sobre sus cuerpos.

 

Ducho colectivo busca dar acompañamiento a quienes decidan ejercer este derecho para que su experiencia sea de fácil acceso y con amor.

 

“Hay una falta de educación, eso sin duda, desde la parte de la sexualidad de las mujeres, de la menstruación, desde ahí partimos. Hay des contexto, un mito, un tabú en este tema que han llevado las mujeres durante siglos, pero hemos encontrad en la tecnología herramientas y formas más favorables para hacerlo, pero lo que puede ser un estigma es quienes acceden a ello”, señala.

 

“Los hombres pueden contribuir, pero no ser aliados”: feminista

 

Al considerar que no viven la problemática de una mujer, ambas activistas coinciden en que los hombres no pueden ser aliados de la causa feminista, aunque pueden contribuir cambiando roles, estereotipos y terminando la generación de violencia.

 

“Yo no le llamo aliado a un hombre, sí considero que hay un trabajo importante que ellos deben tener en esta desconstrucción que tenemos como sociedad donde tratamos de complementarnos unos con otros y otres, pero propiamente como aliados en lo que para mí es el feminismo, lo que simboliza histórica, cultural, mediática, dogmáticamente no”, expresa Teresa Meza.

 

Considera que es desde cuestionar su machismo, participar en talleres que les permitan no generar violencia ni justificarla es desde donde pueden participar.

 

Y aunque considera que las nuevas generaciones pueden educar hijos feministas, insiste en que no pueden ser aliados. Además, lamenta que se genere un temor y paranoia por el sexo masculino, “a mí me consterna porque yo estoy criando varones”, dice. De ahí la importante de no etiquetarlo como aliado, pero sí considerar a quienes se están cuestionando a través de las nuevas masculinidades.

 

Kenia Bernal, señala que la forma en que los hombres pueden apoyar es romper el pacto con el patriarcado como es a través de las nuevas masculinidades; no obstante, destaca que el hombre no es el enemigo sino quienes ejercen la violencia.

 

“Yo creo que no deben enuncirlarse de algo que no viven y no sienten, pero eso no significa que no puedan empaparse del tema, porque yo como morra, tengo mi discrepancia con el feminismo, pero que lean, que digan, que curioseen, sino como el agresor va a dejar de ser agresor”, opina.